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Sol del Once (2009) |
Conozco el lugar más paquete,
La vidriera donde se muestra la gente,
Y el último agujero de Buenos Aires
Conozco a la gilada que la va de pulenta,
A los pibes que encontraron a Dios en la falopa,
Al que yuga noche y día y ve como en sus hijos vuelve la vida.
Y todos buscan lo mismo,
Una razón para vivir.
Y todos buscan lo mismo,
Una razón para vivir.
Conozco a los artistas de living
Que ven pasar la historia por su ombligo
Y al país de trenes llenos de gente yendo a laburar.
Conozco a los milicos asesinos,
A los zurdos que pelean por un mimo
Y al vuelto de los pueblos que llaman terrorismo.
Y todos buscan lo mismo,
Una razón para vivir.
Y todos buscan lo mismo,
Una razón para morir.
Conozco a Buenos Aires donde duerme y donde late,
Al asesino que no tiene once años,
A los que fabrican la vida,
Día a día.
Conozco a quienes hablan sin decir nada,
Porque saben que el que nada no se ahoga,
Y al que se juega en la tormenta por el cielo y las estrellas.
Y todos buscan lo mismo,
Una razón para vivir.
Y todos buscan lo mismo,
Una razón para morir.
Para morir, para vivir, para morir ...
El Guille mira del cielo con risa menguante,
Con el mostacho amarillo del humo del tabaco,
Severo Arcángel lo espera con vino y asado,
Del gran banquete del cielo a tu visita.
Ya no hay cielos negros, porque vos estás arriba,
Ya no hay cielos negros, porque sabés,
Que la muerte es una risa.
Lamparitas de colores de vereda a vereda
Un muñeco de San Juan se hace fuego en la esquina.
De acá abajo te miran los que habitan la muerte,
De acá abajo los muertos que respiran.
Guille andá haciendo el fueguito
Que nos veremos arriba
Tocaremos el piano sin partituras
Y hablaremos de Obligado con Mansilla
Que la muerte es una risa.
Lamparitas de colores de vereda a vereda
Un muñeco de San Juan se hace fuego en la esquina.
De acá abajo te miran los que habitan la muerte,
De acá abajo los muertos que respiran.
Y beberemos la sangre de Cristo, tantas veces derramada,
Y nos cagaremos de risa, como antes de la muerte
De la vida, ahora que estamos arriba.
Chicos de seis años,
juegan a cogerse,
y el sol se hace cenizas,
en las calles del Once.
Adultos en botella,
Fuman pasta base,
Y olvidan sin barajas,
El juego que jugaban.
Resecan el césped,
Sus ojos que no miran,
Y el sol se hace cenizas
En las calles del once
Pariendo hijos muertos,
Que paren hijos muertos,
Y juegan a cogerse,
En la plaza de nadie.
Los hijos perdidos,
Que pierden a sus hijos,
Y eran los ases del mazo de Diós.
Chicos de seis años,
Juegan a cogerse,
Y el sol se hace cenizas,
En las calles del Once.
Pariendo hijos muertos,
Que paren hijos muertos,
Y olvidan sin barajas el juego que jugaban.
Los hijos perdidos,
Que pierden a sus hijos,
Y eran los ases del mazo de Dios.
Salí a caminar ayer,
Y pasaron veinte años,
De zapatillas gastadas,
Y amaneceres perdidos.
Salí a caminar ayer,
Y en una esquina,
Encontré tu casa,
Sola y aburrida.
Con las últimas monedas,
Me compré un jazmín,
A ver si vuelve el olor,
Del viejo barrio.
Con vos como siempre,
Mi última canción,
Con vos como siempre,
Mi última canción.
Tus mejillas en la lluvia,
Y tu cuerpo desnudo,
Tus ojos y tus manos,
Fui sólo eso,
Un reflejo,
Para que me vieras.
Salí a caminar ayer,
Y ha pasado tanto en tus veredas,
Que hasta el cielo me mira cansado,
Lluvioso en mi melena,
Salí a caminar ayer,
Y ya no creo que vuelva,
Me dio más el silencio,
Que todas las promesas.
Tus mejillas en la lluvia,
Y tu cuerpo desnudo,
Tus ojos y tus manos,
Fui sólo eso,
Un reflejo,
Para que me vieras.
Un reflejo,
Para que me vieras.
Un reflejo,
Para que me vieras.
Chango Farías Gómez: voz en “Reflejos”
De esta ciudad careta,
Elegiste las flores,
Que crecen en las sombras
Elegiste el olvido,
Cuando llamaste por su nombre a las cosas
Si la cultura de un pueblo,
Son mensajes en botellas,
Arrojados al mar,
Brindaremos con una de ellas,
Por los versos que nunca
estarán en las vidrieras,
Querido Julián.
Si la cultura de un pueblo,
Son mensajes en botellas
Arrojados al mar,
Brindaremos con una de ellas,
Por los versos que nunca estarán
en las vidrieras,
Querido Julián
Para escribir una canción
Sobre esta melodía
Tuve que dejar
El faso y el alcohol
Para Culotta una canción
De su torcida inspiración
Moridos por morir
Preferimos vivir así
Aunque estamos seguros,
Con este tipo de enjambre
Que se cae de maduro,
Nos cagamos de hambre.
Para escribir una canción
Sobre esta melodía
Moridos por morir
Preferimos vivir así
Aunque estamos seguros,
Con este tipo de enjambre
Que se cae de maduro,
Nos cagamos de hambre.
7. Ciudad de piedra - H. Estévez
Una ciudad de piedra, se olvidó de tu carita,
De tus manos palomas, en la cornisa
Una ciudad de hierro, tiene olvidado tu nombre
y el corazón de tus ángeles te busca.
Sabés que no hay mundo más torpe que este
Y aquí nos apilamos y contamos los días
uno atrás del otro, uno atrás del otro.
Y tus ojos buenos, que miran buscando el fondo
Yo te escribí una canción y fue tan poco
De juguetes huérfanos, y una distancia en el alma
Volá con tus manos de palomas,
hasta el patio hondo y oscuro de mi adentro
Que amar es tan pequeño
que entra en uno solo de tus parpadeos.
Si hay algo más grande que vos
le pido que no te lleve.
Si hay algo más grande que vos
le pido que no te lleve.
Al final del callejón
Parece la murga ha empezado a ensayar otra vez
Un silbato y un tambor
Convocando al barrio a juntar todo lo mejor.
Y una niña,
Terminándose de pintar
Escucha al espejo que dice:
Serás la más linda al salir a bailar
Y los chicos, doblando la esquina,
Corriendo allá van, al fondo del callejón,
Que la murga ha empezado a ensayar.
Me gusta el olor
Del vino y del ajo
Me gusta el perfume
De las cosas nobles
Me gusta la historia
En la boca del pueblo
Ir quemando libros
Que te dejan ciego
Me gusta mi cuchilla
Picando perejil
El aroma de la albahaca, de las flores
Un buen queso, un salamín.
Soñarte despierto en el bondi
O en el tren
Ir de las mano de mis hijos
Buscando el amanecer
La familia de amigos que tengo
Y el millón de compañeros
La mesa servida
Los chicos durmiendo
Y vos bajando del cielo a sentarte encima
Me gusta el aroma de un puro
En los dedos de un viejo
Y el faso en el baño
De un secundario
Me gustan las miradas transparentes
Los que meten las patas en las fuentes
Las cortinas con flores
Y vos en la siesta
Desnuda y dormida
Me gusta el murmullo
Del agua que corre
La sirena de la fábrica
La sombra de la parra
Y la justicia
Que cura rencores
Me gusta el futbol
De un domingo a la tarde
Saltar la tapia
Robar las manzanas
Y verte venir
Moviéndolo todo
Me gustan mis hijos
Rompiendo los diarios
Para que nadie les cuente
Lo que sus propios ojos están mirando
Me gustan las miradas transparentes
Los que meten las patas en las fuentes
Las cortinas con flores
Y vos en la siesta
Desnuda y dormida
Y el aire que respiro sigue teniendo
Olor a vos, Olor a vos, Olor a vos.
Miguel Cantilo: voz en “Me gusta”
Te amé, de caminatas largas
Te amé, de mates en la cama
Y amarte fue, yuyito en el asfalto
Y buscar la luz, en el mundo en el que andamos
Te amé, de sol en la vereda
Te amé, de birrita en el cordón
Y amarte fue, una milonga sin sentido
Y amarte fue
Te busco entre las calles y quiero saber
Si no fuiste solo una sombra en la pared
Te busco entre las horas, no se si existís
Fuiste solo un reflejo pa verme morir
Me querías ver loco, reventadamente loco
Me querías ver loco, desahuciadamente loco
Me querías ver loco, degeneradamente loco
Te amé, de trenes a ningún lado
Te amé, de cielos en los charcos
Te amé, de pan en el piquito
Y de volar volar, como los pájaros
Siempre fue choro
Nunca fue otra cosa
Si el mundo fuera otro
Sería mariposa
El se ganó el respeto
En el miedo de la gente.
No como los que trabajan
Que los pisa cualquier serpiente
Y atrás quedaba mersada,
La misma vida,
Y atrás quedaba mersada,
La misma vida, La misma cosa.
Siempre fue choro
